Quería contároslo y documentarlo, la lástima es que únicamente tengo fotos del resultado final, no de los pasos iniciales.
Lo primero que hice fue examinar las cañas que ya contaran con una formación bonita, que tuvieran proyección.
Al estar en un árbol ya desarrollado, practicar el acodo no me fue fácil. Además, como no puedo revisarlo cada poco para ver si necesita riego, no podía utilizar el método de la bolsita.
Lo que pensé fue incorporarle una maceta de plástico bastante grande y taparlo todo, sobre todo la boca, con una bolsa de plástico, dejando únicamente abertura en la zona del tronco para que entrara el agua de lluvia.

En la foto no se aprecia muy bien, pero esa apertura propició que creara una bolsa con agua acumulada, lo que dio humedad al conjunto.
La preparación fue la común, quitando un trocito de corteza, untando bien de hormonas enraizantes y poniendo el alambre que lo rodea apretándolo para evitar que la savia retorne hacia abajo.
Como sustrato hice una mezcla de tierra y musgo con abundante agua, durante unos minutos para que se empapara bien. El musgo retiene muy bien esta humedad (en las siguientes fotos se puede apreciar).


En la última foto ya podéis ver el recorte de la caña, un poco en bruto para afinarlo el próximo año, y con la herida protegida para plantarlo en maceta.
También podéis observar, que el apaño ha funcionado a las mil maravillas pues os puedo decir que durante el verano ha estado varias semanas sin que le pudiera regar.
Y este es el resultado...

Ahora a verle crecer este año y por donde tira!
Podéis ver los pasos completos para realizar un acodo de la mano de nuestro amigo Bonavebe:
